jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Cómo llegué a casarme con la Isapre?

¿Te llegó carta de la Isapre? Déjame adivinar, ¿otra vez te subieron el plan? ¡Ah! ¡Qué rabia! Dan ganas de cambiarse, más aún sabiendo que ganan y ganan a costa del esfuerzo de millones de trabajadores chilenos.


Lo cierto es que hay muchas isapres dispuestas a casarse con nosotros. Todas ofrecen tentadores planes de salud. Algunos son estándar y otros son hechos a la medida, según sea nuestra preferencia y disposición a pagar por él. Pero ¿por qué decidimos casarnos con una isapre y no con el sistema de salud público?

Por muy obvia que parezca la respuesta es importante reflexionar un poco al respecto.

Fonasa o Fondo Nacional de Salud, es el sistema público existente en Chile destinado a atender a todo ciudadano chileno, perciba o no ingresos, sea de la edad que sea, con o sin preexistencias. Fonasa no discrimina y cuenta con toda una red de consultorios y hospitales a lo largo de Chile. El problema es que el nivel de atención no es del todo satisfactoria, muy por el contrario, es bastante deficiente en la mayoría de los sectores. Consultorios atestados de enfermos, hospitales con notorios problemas de infraestructura, personal inconforme con sus salarios y turnos de trabajo, entre otros problemas son las razones por las que muchos de nosotros optamos por el sistema privado de salud.

Habiendo aclarado el punto anterior, cabe preguntarse qué hacer para salir menos trasquilados por estas entidades privadas, ávidas de captar nuevos borregos para incrementar sus ganancias.

¿Fomentar mejoras en el sistema de salud público que incentive el retorno de los trabajadores dependientes al sistema? ¿Proponer proyectos de ley que regulen el actuar de las isapres y velen por los intereses de sus beneficiarios? ¿Establecer normativas que prohíban que los dueños de isapres también sean dueños de prestadores de salud? Todo esto sería fantástico, ojalá que a la hora de elegir a nuestros representantes en la presidencia y congreso nacional, consideremos este punto entre los factores decisivos.

Por lo pronto, si no estás de acuerdo con el alza, recurrir a los tribunales es una opción para frenarla, sino, te tocaría agachar el moño y asumir el alza o bien, repactar tu plan como un buen cordero del rebaño, o si te gusta la opción más radical, siempre puedes volver a Fonasa. De cualquier forma podemos decir ¿Hasta cuándo nos van a humillar? Sólo pasa en Chile.


Carolina Paz González

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