Lo
cierto es que hay muchas isapres dispuestas a casarse con nosotros.
Todas ofrecen tentadores planes de salud. Algunos son estándar y otros
son hechos a la medida, según sea nuestra preferencia y disposición a
pagar por él. Pero ¿por qué decidimos casarnos con una isapre y no con
el sistema de salud público?
Por muy obvia que parezca la respuesta es importante reflexionar un poco al respecto.
Fonasa
o Fondo Nacional de Salud, es el sistema público existente en Chile
destinado a atender a todo ciudadano chileno, perciba o no ingresos, sea
de la edad que sea, con o sin preexistencias. Fonasa no discrimina y
cuenta con toda una red de consultorios y hospitales a lo largo de
Chile. El problema es que el nivel de atención no es del todo
satisfactoria, muy por el contrario, es bastante deficiente en la
mayoría de los sectores. Consultorios atestados de enfermos, hospitales
con notorios problemas de infraestructura, personal inconforme con sus
salarios y turnos de trabajo, entre otros problemas son las razones por
las que muchos de nosotros optamos por el sistema privado de salud.
Habiendo
aclarado el punto anterior, cabe preguntarse qué hacer para salir menos
trasquilados por estas entidades privadas, ávidas de captar nuevos
borregos para incrementar sus ganancias.
¿Fomentar
mejoras en el sistema de salud público que incentive el retorno de los
trabajadores dependientes al sistema? ¿Proponer proyectos de ley que
regulen el actuar de las isapres y velen por los intereses de sus
beneficiarios? ¿Establecer normativas que prohíban que los dueños de
isapres también sean dueños de prestadores de salud? Todo esto sería
fantástico, ojalá que a la hora de elegir a nuestros representantes en
la presidencia y congreso nacional, consideremos este punto entre los
factores decisivos.
Por
lo pronto, si no estás de acuerdo con el alza, recurrir a los
tribunales es una opción para frenarla, sino, te tocaría agachar el moño
y asumir el alza o bien, repactar tu plan como un buen cordero del
rebaño, o si te gusta la opción más radical, siempre puedes volver a
Fonasa. De cualquier forma podemos decir ¿Hasta cuándo nos van a humillar? Sólo pasa en Chile.
Carolina Paz González

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